SED INSACIABLE

TEXTO: Juan 7:37-39 (RVR1960)

Ríos de agua viva

37 En el último y gran día de la fiesta, Jesús se puso en pie y alzó la voz, diciendo: Si alguno tiene sed, venga a mí y beba.

38 El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva.

39 Esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyesen en él; pues aún no había venido el Espíritu Santo, porque Jesús no había sido aún glorificado.

INTRODUCCION:

Dice el Salmo 42:

Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, Así clama por ti, oh Dios, el alma mía.

Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo;

Al final del verano, cuando llega la época de apareamiento de los ciervos, éstos dan bramidos muy sonoros para atraer a las hembras, debido a la estación del año en que esto se produce, suele haber escasez de agua, por lo que el poeta asocia esta escasez con el bramido del ciervo.

Justo en esta misma época del año se realizaba la Fiesta de los Tabernáculos, o también llamada de las Enramadas, (Sukkot), según lo que se establese en los libros Levitico y Deuteronomio del Antiguo Testamento.

Era una celebración muy importante, en la que había una gran fiesta que duraba varios días, que se realizaba al final de las cosechas, con bailes, música y gran alegría! Peregrinaban visitantes de todo Israel e incluso de otros países, para asistir a esa gran fiesta en Jerusalen.

Aún en nuestros días los judíos la siguen celebrando, aunque con menos esplendor que en aquellos días. Para esta celebración la gente habita en chozas hechas con ramas, que recuerdan la forma precaria de las casas cuando salieron de Egipto.

Brama como el ciervo

Como el ciervo del salmista, los sacerdotes clamaban cada día de la fiesta a Dios por abundancia de agua, mediante un ritual.

Durante esa fiesta cada día se traía agua del Estanque de Siloe y con gran solemnidad se vaciaba en el altar del Templo de Jerusalen, se hacía una procesión con el sacerdote a la cabeza, que llevaba el agua en una jarra de oro, se danzaba, se cantaban salmos, y se recitaban oraciones poníendo énfasis en la petición de lluvias.

Jesús en la fiesta de las Enramadas

Jesús estaba en esta fiesta, y nos dice Juan, ( en Jn.7:14 y 28), que allí enseñaba en el Templo, y haciendo alusión a este clamor y a esta agua que traían y vertían sobre el altar, les dice:

37 En el último y gran día de la fiesta, Jesús se puso en pie y alzó la voz, diciendo: Si alguno tiene sed, venga a mí y beba.

38 El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva.

39 Esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyesen en él; pues aún no había venido el Espíritu Santo, porque Jesús no había sido aún glorificado.

Delanrte de ellos se estaba cumpliendo aquello que estaban representando con aquellos rituales, el Mesías ya había llegado y Jesús alzó su voz para decírselo!

Beber el agua de Dios

No es la primera vez que Jesús cita estas palabras, tenemos un ejemplo, cuando estaba hablando con la mujer samaritana junto al pozo también lo dijo:

Juan 4:14

14 mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna.

Si alguno tiene sed, venga a mí y beba. v.37

Jesús es el único capaz de saciar nuestra sed espiritual.

Tienes sed de Dios? Dice el profeta Amos en su libro:

Amós 8:11

11 He aquí vienen días, dice Jehová el Señor, en los cuales enviaré hambre a la tierra, no hambre de pan, ni sed de agua, sino de oír la palabra de Jehová.

Hay un anhelo en nuestro interior, todos sentimos dentro nuestro una sed que no se apaga.

Algunos la niegan o tratan de ignorarla. Tal vez con razonamientos intelectualoides que los hacen parecer muy inteligentes.

Otros tratan de taparla con aturdimiento, como se dice popularmente con “sexo, drogas y rock&roll”

Pareciera que la saciedad de la sed interior se encuentra en lo que creemos que necesitamos y no tenemos, en tener dinero, en tener tiempo, en tener trabajo, en tener una familia, en tener el futuro asegurado.

Para algunos reconocer esa sed, implica reconocer sus pecados, y eso significaría tener que dejar ese pecado para comenzar de cero, pero no quieren, y prefieren permanecer con sed, antes que rendir sus vidas a Cristo!

El corazòn de los seres humanos esta vacío de Dios, ese vacío está ocupado por la desesperanza, la soledad, la incertidumbre, la falta de sentido existencial, todos lo sienten pero no todos lo reconocen.

Una invitación con dos partes:

En estas palabras de Jesús del v.37 hay dos partes bien definidas;

1.Reconocer:

“Si alguno tiene sed”

Jesús sabe que todos tenemos sed, pero el condicional indica un reconocimiento, si reconoces que tienes sed, si reconoces que tu no puedes saciar esa necesidad espiritual, entonces hay solución.

2.Acción:

“venga a mí y beba”

Entonces ponte en acción, ven a Jesús y bebe. Ríndete a El y recibe ese agua capaz de saciar tu sed espiritual.

El que cree en mí,v.38

¿Cómo bebemos el agua que nos ofrece Jesús?

Creyendo en El, confiando nuestra vida a El, es la única manera.

Creer no se limita a un mero pensamiento intelectual, sino en una confianza y entrega absoluta en Aquel que tiene el poder de darnos vida espiritual.

Si queremos beber el agua que nos dá Jesús, tenemos que rendirnos a El en oración, entregarle todo lo que somos, y morir a nosotros mismos para que Cristo viva en nosotros.

como dice la Escritura,v.38

Jesús apoya todo lo que dice en las Escrituras, todo lo que El dice y afirma está escrito en las antiguas profecías y en la Ley.

A lo largo de las Escrituras muy bien conocidas por los judíos, Dios revela su voluntad y la obra del Mesías.

Jesús no había estudiado en Jerusalen, pero era un Rabí, un maestro, era una persona preparada y con altos conocimientos de las Escrituras, pero además El era el protagonista y autor de las Escrituras, por lo que sabía mejor que nadie interpretarlas.

Ezequiel, Zacarías, Isaías, David, etc. nos hablan de las aguas vivas que fluyen desde Dios mismo para saciar nuestros sedientos corazones, y cómo fluirían a través de su Espíritu cuando viniera el Mesías prometido, y Jesús aquí hace referencia a todos esos escritos, como ya dijimos bien conocidos por las autoridades religiosas judías.

Como ejemplo podríamos citar Isaías 12:3

3 Sacaréis con gozo aguas de las fuentes de la salvación.

Nada está improvisado, todo forma parte de un plan que Dios ha organizado y establecido, y que va cumpliendo a su debido tiempo!

de su interior correrán ríos de agua viva.v.38

En el interior de las personas que entregan su vida a Cristo, se produce un cambio, pero no es producido por la persona misma, porque nosotros por nosotros mismos no podemos hacer brotar manantiales de agua viva desde nuestro ser interior.

La respuesta la dá el versículo siguiente:

v.39 Esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyesen en él;

El manantial de agua viva que brota y fluye desde nuestro interior para vida eterna, es un río que no fluye de nosotros mismos sino de su Espíritu.

Cuando bebemos el agua que Jesús nos dá, esto es cuando confiamos en Jesucristo como nuestro Salvador y Señor, El hace fluir manantiales de agua viva que brotan desde nuestro interior, una fuente que salta para vida eterna (Juan 4:14), o sea nos hace nacer de nuevo a través de su Espíritu que nos llena, nos enseña, nos capacita, nos da poder, nos consuela, nos acompaña.

El río fluye

Esta promesa implica una doble bendición, el agua sacia nuestra sed, y nos satisface espiritualmente, pero no se queda estancada, fluye, y corre, para que otros sean bendecidos.

La paz y felicidad que encontramos en Cristo es testificada por el creyente a su alrededor y a través de las generaciones, desde los primeros discípulos del Señor hasta nuestros días y hacia el futuro hasta que El venga.

Isaías 44:3

3 Porque yo derramaré aguas sobre el sequedal, y ríos sobre la tierra árida; mi Espíritu derramaré sobre tu generación, y mi bendición sobre tus renuevos;

CONCLUSION:

¿Hoy clamas como el salmista, “mi alma tiene sed de Dios”?

¿Bramas como el ciervo por las corrientes de las aguas?

¿Hay soledad, incertidumbre, desorientación, en tu interior?

Reconoce que lo necesitas: Sólo Jesucristo puede saciar nuestra sed espiritual, porque El es Dios, y sólo Dios puede darnos lo que nos falta espiritualmente.

Estás hoy con sed?

Ponte en acción: Ven a El y bebe.

El cambio en tu interior será producido por El mismo, no por ti.

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