EL NOMBRE

TEXTO: Hechos 9:1-8 (RVR1960)

Conversión de Saulo

(Hch. 22.6-16; 26.12-18)

1 Saulo, respirando aún amenazas y muerte contra los discípulos del Señor, vino al sumo sacerdote,

2 y le pidió cartas para las sinagogas de Damasco, a fin de que si hallase algunos hombres o mujeres de este Camino, los trajese presos a Jerusalén.

3 Mas yendo por el camino, aconteció que al llegar cerca de Damasco, repentinamente le rodeó un resplandor de luz del cielo;

4 y cayendo en tierra, oyó una voz que le decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?

5 El dijo: ¿Quién eres, Señor? Y le dijo: Yo soy Jesús, a quien tú persigues; dura cosa te es dar coces contra el aguijón.

6 El, temblando y temeroso, dijo: Señor, ¿qué quieres que yo haga? Y el Señor le dijo: Levántate y entra en la ciudad, y se te dirá lo que debes hacer.

7 Y los hombres que iban con Saulo se pararon atónitos, oyendo a la verdad la voz, mas sin ver a nadie.

8 Entonces Saulo se levantó de tierra, y abriendo los ojos, no veía a nadie; así que, llevándole por la mano, le metieron en Damasco,


INTRODUCCION

Los que hemos tenido el privilegio de ser padres, hemos pasado por las mismas etapas desde el momento en que tenemos el conocimiento de la espera de la nueva vida que se aproxima.

Una de ellas es la elección del nombre.

El nombre es nuestra primera seña de identidad, es lo que nos identifica y nos da entidad.

Es lo primero que preguntamos o que decimos, cuando conocemos a alguien.

El nombre dice muchas cosas, de nosotros y de la sociedad y cultura a la que pertenecemos.

En la actualidad elegimos el nombre de nuestro vástago por diferentes razones: porque está de moda, por un personaje famoso de películas o libros por ejemplo, porque nos gusta, porque lo hemos buscado en listas de internet, en honor a un familiar como pueden ser padres o abuelos que se llaman así, etc.

Desde el primer hombre y la primera mujer, Adán y Eva, hasta nuestros días, todos tenemos un nombre que nos identifica.

Las culturas antiguas, ponían nombres a sus hijos según vivencias, características, estados de ánimo, y en la Biblia encontramos nombres con significados muchas veces inspirados por Dios, que definían algún aspecto relacionado con esa persona, y muchas veces con su relación con Dios.

SAULO

Aquí tenemos a Saulo, que es lo mismo que Saúl, un nombre hebreo que ostentó el primer rey de Israel, y cuyo significado es “el deseado de Dios”, con una connotación de “elegido” o “buscado” por Dios.

Saulo, nació en Tarso, una ciudad que está en la actual Turquía, y que en esas épocas pertenecía al Imperio Romano, aunque él era hijo de hebreos, por nacer en esta ciudad, Saulo era por lo tanto, ciudadano romano y hebreo.

Saulo presenta sus credenciales en

Filipenses 3:5-6

5 circuncidado al octavo día, del linaje de Israel, de la tribu de Benjamín, hebreo de hebreos; en cuanto a la ley, fariseo;

6 en cuanto a celo, perseguidor de la iglesia; en cuanto a la justicia que es en la ley, irreprensible.

Era una persona de conducta intachable, legalista al extremo, y celoso a niveles del fanatismo de su religión judía y de la defensa de lo que él consideraba la verdad y la justicia.

Desde su punto de vista él creía en lo correcto, y así actuaba en consecuencia.

Las autoridades religiosas le apoyaban, y él estaba seguro de estar dando un servicio a Dios, su lealtad y justicia lo llevaron a la mas extrema dureza, como vimos en el capítulo anterior (Hechos 8) él estaba presente cuando lapidaron a Esteban y también vimos que sus duras persecuciones hicieron que los discípulos se esparcieran por todas partes saliendo de Jerusalén.

9:1 Saulo, respirando aún amenazas y muerte contra los discípulos del Señor, vino al sumo sacerdote,

2 y le pidió cartas para las sinagogas de Damasco, a fin de que si hallase algunos hombres o mujeres de este Camino, los trajese presos a Jerusalén.

Ya Jesús había advertido a sus discípulos, de que sucederían estas cosas:

Juan 16:2

2 Os expulsarán de las sinagogas; y aun viene la hora cuando cualquiera que os mate, pensará que rinde servicio a Dios.

Cuántos religiosos, a través de la historia, e incluso en la actualidad, de todas las religiones, persiguen a los discípulos del Señor, pensando que estan sirviendo al Señor!

Y aún más triste, cuando discípulos atacan a otros discípulos, creyéndose sabios en su propia opinión, y de esto también advierte y aconseja el mismo apóstol Pablo en:

Romanos 12:16

16 Unánimes entre vosotros; no altivos, sino asociándoos con los humildes. No seáis sabios en vuestra propia opinión.

LA CONVERSION DE SAULO

3 Mas yendo por el camino, aconteció que al llegar cerca de Damasco, repentinamente le rodeó un resplandor de luz del cielo;

4 y cayendo en tierra, oyó una voz que le decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?

Saulo tuvo un encuentro personal con Jesús.

Y el poderoso y orgulloso Saulo, cayó postrado en tierra, humillado ante la aparición de Cristo, el Mesías en el cual él se negaba a creer.

Y Jesús le está diciendo: Saulo “deseado mío”, ¿por qué me persigues?

Dejando claro que al perseguir a sus discípulos le está persiguiendo a él mismo, confirmando sus palabras registradas en Mateo 25:40-45 en donde nos habla de este tema.

Aunque en el sentido judío no hubo una “conversión”, porque Pablo no cambia de religión, ni de creencias, ni deja de adorar dioses paganos para adorar al Dios verdadero, sino que completa su fé aceptando a Jesús como el Mesías anunciado por los profetas, y la salvación por fé a través de la obra de este Mesías y no por las obras de la ley, hay una “metanoia”, un cambio de mente, como el que manda Jesús:

Marcos 1:15

diciendo: El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y creed en el evangelio.

Aquí Jesús nos dice:

“Metanoia” y “pisteuete” en el “evangelio”

Esto es:

Metanoia: cambien de mente (conviértanse, arrepiéntanse)

y

Pisteuete: confíen (crean)

en el

Evangelio: las buenas noticias, las cuales son que Dios mismo a través de Jesucristo, nos reconcilió con él, y que nosotros podemos recibir su perdón a través de la fé en Jesucristo, y no a través de nuestros propios méritos.

Tal como lo expresa el mismo Pablo en

Hechos 13:38-39

38 Sabed, pues, esto, varones hermanos: que por medio de él se os anuncia perdón de pecados,

39 y que de todo aquello de que por la ley de Moisés no pudisteis ser justificados, en él es justificado todo aquel que cree.

EL NOMBRE SOBRE TODO NOMBRE

5 El dijo: ¿Quién eres, Señor? Y le dijo: Yo soy Jesús, a quien tú persigues; dura cosa te es dar coces contra el aguijón.

Saulo pregunta, quién eres “Kyrios”? Este título significa Señor, Maestro, alguien con autoridad sobre su siervo, en hebreo es Adonay; un judío tan ortodoxo como Saulo no se lo diría a cualquiera, él sabía que Dios mismo se le estaba manifestando, y la respuesta que recibe no le deja lugar a dudas:

Le respondió Jesús:

YO SOY, que es el nombre de Dios manifestado a Moisés, latinizado como JEHOVA, y también agrega JESÚS, que significa “El Salvador”

Jesús es el nombre que el ángel le reveló a José que debía ponerle al niño.

Mateo 1:21

21 Y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS,[Salvador] porque él salvará a su pueblo de sus pecados.

El profeta Isaías 700 años antes del nacimiento de Cristo, nos dá los nombres del Mesías:

Isaías 7:14

Por tanto, el Señor mismo os dará señal: He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel.(Dios con nosotros)

Isaías 9:6

6 Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz.

Cada uno de ellos refleja los atributos y títulos del Mesías, el Ungido, el Salvador, Dios mismo hecho hombre.

Hay muchas personas que se llaman Jesús, (Chus), en nuestros días y en días de Jesús también, pero cuando la Biblia nos dice que Jesús es el Nombre sobre todo nombre, se refiere a la persona de Jesús, y no simplemente al sustantivo propio.

Pedro dijo en su primer discurso en Pentecostés:

Hechos 4:12

Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos.

Como dijo mas tarde el mismo Pablo en:

Filipenses 2:9-11

9 Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre,

10 para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra;

11 y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.

Ante tan glorioso Nombre, Saulo se humilla, reconociéndose siervo y poniéndose a la disposición de su amo, dice el texto:

6 El, temblando y temeroso, dijo: Señor, ¿qué quieres que yo haga? Y el Señor le dijo: Levántate y entra en la ciudad, y se te dirá lo que debes hacer.

Más adelante en el capítulo 26, Lucas, el autor de el libro de los Hechos, da más detalles del mensaje que Jesucristo le dió a Saulo, y que coincide con lo que le dijo Jesús a Ananías, el discípulo de Damasco que oró por Pablo para que recupere su visión:


Hechos 26:16-18

16 Pero levántate, y ponte sobre tus pies; porque para esto he aparecido a ti, para ponerte por ministro y testigo de las cosas que has visto, y de aquellas en que me apareceré a ti,

17 librándote de tu pueblo, y de los gentiles, a quienes ahora te envío,

18 para que abras sus ojos, para que se conviertan de las tinieblas a la luz, y de la potestad de Satanás a Dios; para que reciban, por la fe que es en mí, perdón de pecados y herencia entre los santificados.

PAULO

Como ya hemos dicho, Saulo era hebreo, y además ciudadano romano, por eso el tenía un nombre hebreo, Saulo y un nombre romano Paulo.

Lucas lo dice en Hechos 13:9 y a partir de allí se refiere siempre a él como Pablo, y posteriormente Saulo se presenta en todas sus cartas como Pablo.

De Saulo a Paulo, sólo hay una letra de diferencia, pero una gran diferencia en su significado, por eso esta elección por Paulo, no es casual.

Paulo significa pequeño, y es así como él se considera delante del Señor:


1 Corintios 15:8-9

8 y al último de todos, como a un abortivo, me apareció a mí.

9 Porque yo soy el más pequeño de los apóstoles, que no soy digno de ser llamado apóstol, porque perseguí a la iglesia de Dios.

Saulo, que se creía gran cosa, ahora nos dice en Filipenses 3:8 que todo lo tiene por basura para ganar a Cristo, y se humilla ante su Kyrios, su Adonay, considerándose el más pequeño, por eso ahora es Pablo.

Pero “el pequeño” fue usado para grandes cosas, tal como lo anunció Cristo mismo, y sus viajes misioneros, sus cartas, sus enseñanzas, hicieron que el evangelio se exendiera por el mundo y que aún en nuestros días el Señor nos hable a través de su legado.

NUESTRO NOMBRE

Como dijimos al principio, cada uno de nosotros también tenemos un nombre, que es el que nos pusieron nuestros padres cuando nacimos, pero un día, si hemos creído en Jesucristo como nuestro Salvador y le hemos entregado nuestras vidas a él, nos va a ser dado un nuevo nombre, un nombre íntimo y personal, por el cual sólo Jesús nos llama,

Apocalipsis 2:17

El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. Al que venciere, daré a comer del maná escondido, y le daré una piedrecita blanca, y en la piedrecita escrito un nombre nuevo, el cual ninguno conoce sino aquel que lo recibe.

Nuestros nombres, o sea nuestra persona, está apuntada espiritualmente en los cielos cuando hemos recibido al Señor en nuestras vidas.

Apocalipsis 3:5

El que venciere será vestido de vestiduras blancas; y no borraré su nombre del libro de la vida, y confesaré su nombre delante de mi Padre, y delante de sus ángeles.

Que hermoso va a ser oír nuestro nombre en la presencia del Padre y de sus ángeles, no porque nosotros hayamos vencido por medio de nuestros esfuerzos, sino porque confiamos en el Vencedor, quien por medio de su victoria nos hace vencedores a nosotros.

Como dijo Pablo

Romanos 8:37

37 Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó.


CONCLUSION

Solo Jesucristo es el Nombre sobre todo nombre y sólo El merece toda la gloria.

Saulo el “elegido de Dios”, pasó a ser Paulo el “pequeño” por su condición de siervo.

En el capítulo anterior vimos la conversión de Simón, un creyente lleno de ataduras, una conversión dudosa basada en lo emocional; otra conversión, la del eunuco etíope, firme y basada en las Escrituras, y en este capítulo una conversión impactante, un enemigo de Cristo que cae rendido a sus pies, por el poder de Cristo. Tres vidas cambiadas de manera diferente.

Hoy vimos como la vida de Saulo fue transformada, ha sido tu vida transformada?

Hay un antes y un después, como en la vida de Saulo?

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