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Orando como Jesús

TEXTO: Lucas 11:1-13 RV1960

Jesús y la oración

(Mt. 6.9-15; 7.7-11)

11 Aconteció que estaba Jesús orando en un lugar, y cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo: Señor, enséñanos a orar, como también Juan enseñó a sus discípulos. 2 Y les dijo: Cuando oréis, decid: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. 3 El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy. 4 Y perdónanos nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a todos los que nos deben. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal.

5 Les dijo también: ¿Quién de vosotros que tenga un amigo, va a él a medianoche y le dice: Amigo, préstame tres panes, 6 porque un amigo mío ha venido a mí de viaje, y no tengo qué ponerle delante; 7 y aquel, respondiendo desde adentro, le dice: No me molestes; la puerta ya está cerrada, y mis niños están conmigo en cama; no puedo levantarme, y dártelos? 8 Os digo, que aunque no se levante a dárselos por ser su amigo, sin embargo por su importunidad se levantará y le dará todo lo que necesite. 9 Y yo os digo: Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. 10 Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. 11 ¿Qué padre de vosotros, si su hijo le pide pan, le dará una piedra? ¿o si pescado, en lugar de pescado, le dará una serpiente? 12 ¿O si le pide un huevo, le dará un escorpión? 13 Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan?



Jesús nos enseña a orar


Todos sabemos que orar es bueno, y que debemos hacerlo.


A través de este pasaje vamos a aprender algunas cosas sobre la oración directamente de la enseñanza del Maestro de maestros, el mismo Señor Jesús, así como la recibieron en persona los primeros creyentes.


Ejemplo


En primer lugar y ante todo, al comenzar este capítulo nos encontramos con Jesús dando ejemplo:


11 Aconteció que estaba Jesús orando en un lugar,...


En todo Jesús nos ha dejado ejemplo, cada cosa que nos pide ha sido realizada por Él mientras estuvo aquí en la tierra viviendo como ser humano para que le imitemos. Jn.13:15


Formas


Observemos que Lucas se centra en la importancia de la acción de estar orando, y no detalla dónde estaba, si era en un monte, una habitación, debajo de un árbol, (dice “en un lugar”), ni tampoco en la posición de su cuerpo, si estaba de pie, arrodillado, tumbado, con la manos extendidas o juntas, aquí lo importante no son las formas sino que Jesús hablaba con Su Padre.


Tampoco nos dice si oraba en silencio o en voz alta, solo nos dice que oraba.


Para los más religiosos, la forma en la que se dispone el cuerpo es muy importante, hasta hay algunos que afirman que si no juntas las manos y cierras los ojos, o te arrodillas, o levantas las manos, o cualquier otra manifestación física, Dios no te oye.


Incluso los hay que piensan que si no oras en forma audible, Dios no escucha esa oración.


En Mateo 6:5-8 encontramos estas palabras de Jesús justo antes de enseñar esta oración a sus discípulos:


5 Y cuando ores, no seas como los hipócritas; porque ellos aman el orar en pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos de los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa. 6 Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público.


7 Y orando, no uséis vanas repeticiones, como los gentiles, que piensan que por su palabrería serán oídos. 8 No os hagáis, pues, semejantes a ellos; porque vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad, antes que vosotros le pidáis.


Dios escucha el corazón del que ora, no las palabras que usa, ni las veces que repite lo mismo, ni la postura que pone, ni el volumen de su voz, ni ningún aspecto externo, como vemos los hombres.


Discípulos


Los discípulos no sólo escuchaban las enseñanzas de Jesús, sino que lo veían ponerlas en práctica continuamente, como dijimos les daba ejemplo constantemente:


…y cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo: Señor, enséñanos a orar, como también Juan enseñó a sus discípulos. v.1


Notemos que el que se dirigió a Jesús, era uno de sus discípulos, la enseñanza de este pasaje va dirigida a los discípulos no a cualquier persona.


Era normal que los maestros le enseñaran a sus discípulos formas de orar, los maestros de la Ley lo hicieron, (aunque de forma legalista y religiosa) y aquí se nos dice que Juan el Bautista también lo hizo, por lo tanto vemos que Juan también era un hombre de oración, tal como todos los grandes siervos de Dios bíblicos.


Este discípulo vió a su Maestro, su entrega, su devoción, su intimidad, su dependencia de Dios y quiso imitarlo, quiso ser como su Maestro y hacer lo mismo que su Maestro. Quería orar como Cristo oraba. Ef.5:1

 

Hay una gran importancia de que para poder usar el modelo de oración que enseñó Jesús, es imprescindible ser su discípulo, porque sino lo que se dice carece de total sentido para el que realiza la oración y será solamente una repetición de un verso con palabras bonitas que no llegarán a los oídos de Dios.


La oración que nos enseña Jesús comienza diciendo:


Padre nuestro que estás en los cielos, v.2


Dice Padre nuestro = Padre de Jesús y Padre de sus discípulos.


Para poder llamar padre a alguien es necesario ser su hijo.


Nos dice: 


Juan 1:12

12 Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios;


¿Crees en Jesucristo como tu Señor y Salvador? 


Entonces Dios es tu Padre, pero si no crees, si no le has recibido, como dice Juan, no eres hijo de Dios, y al hacer esta oración solo estarás repitiendo un hermoso verso escrito en una obra literaria.

  

Cómo orar


Ante la petición de los discípulos, enseguida Jesús les indica un modelo a seguir para que la oración sea completa, no quiere decir que tengamos que repetir estas mismas palabras cada vez que oremos, sino que tiene que tener este contenido para orar eficazmente.


Jesús incluye en esta oración:


  • Adoración 

  • Petición

  • Confesión


Adoración


2 Y les dijo: Cuando oréis, decid: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.


Al principio de la oración nos indica a quién dirigirla: “Padre nuestro que estás en los cielos”.


¿Esto quiere decir que sólo debemos orar al Padre?


Veamos que la segunda frase dice “santificado sea tu nombre”, estamos adorando y reconociendo la grandeza del Padre que está en un lugar superior en el cielo por sobre todo y todos y que es santo.


Jesús nos enseñó que Él y el Padre son uno, Jn.10:30 y que todo lo tenemos que pedir en Su nombre. Jn.14:13-14


O sea que también podemos orar a Jesús, por ejemplo, vemos que en Hechos 7:59 Esteban oró a Jesús cuando lo estaban apedreando.


Y la Biblia nos dice que tenemos que orar en el Espíritu. Judas 1:20


Nuestro Dios es un Dios Trino: Padre, Hijo y Espíritu Santo.


Siempre que oramos nos estamos dirigiendo a Dios, podemos decir que: oramos al Padre, a través del Hijo, por el poder del Espíritu Santo. Los Tres son Participantes activos en la oración del creyente.


Como dijimos, al comenzar la oración estamos adorando, y solo Dios es digno de adoración. Lc.4:8


Si dirigimos nuestra oración a una persona viva o muerta, a una estatua o imagen, a un animal, al sol, las estrellas, al universo o cualquier creación de la naturaleza, o a cualquier otro objeto que podamos ver y tocar,  o incluso imaginar, le estamos adorando, lo cual es idolatría, creando una imagen y tomando su nombre en vano y esto es prohibido por Dios, y contraviene los tres primeros mandamientos de los 10 mandamientos. Éxodo 20:1-17 y Deuteronomio 5:6-21


Por lo tanto estamos en desobediencia y en ofensa a Dios.


No estamos haciendo su voluntad, y lo que buscamos como hijos de Dios más que nada es que se haga la voluntad de Dios en nuestras vidas, así como se hace en el cielo. 


El deseo de todo creyente es que Dios reine en su vida y en la vida de todos los que nos rodean, que el Reino de Dios se establezca en los corazones dando esperanza de vida eterna a todos los que han perdido la esperanza. Tito 3:4-7


Petición


3 El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy. 


En esta frase se resume la dependencia de Dios diaria para cubrir nuestras necesidades materiales.


Obviamente aquí Jesús no se está refiriendo solo al pan, “el pan nuestro de cada día” incluye figuradamente todo aquello que necesitamos diariamente para vivir: la comida, la casa (alquiler o hipoteca), la factura de la luz, del teléfono, las medicinas, los gastos del colegio de nuestros hijos. etc.etc. 


Aunque parezca que todo eso lo proveemos nosotros mismos por medio de nuestro esfuerzo, no es así.


¡Dice la Biblia que Dios es Poderoso para darnos para nuestras necesidades y aún para ser generosos!!! 2 Corintios 9:8-11 Por lo tanto reconozcamos que todo lo que tenemos viene de Él y seamos agradecidos. 1 Tesalonicenses 5:18


Confesión


4 Y perdónanos nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a todos los que nos deben. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal.


Aquí decimos “perdónanos nuestros pecados”, eso implica que reconocemos que no somos perfectos, nuestra vieja naturaleza tira de nosotros y ocasionalmente pecamos aunque no esté dentro de nuestra voluntad y propósito.


Pero en la Biblia encontramos palabras en este aspecto esperanzadoras:


1 Juan 1:8-9

8 Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros. 9 Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.


Y continúa la frase de esta oración con un desafío, difícil pero no imposible:


“porque también nosotros perdonamos a todos los que nos deben”


Dice la Biblia que tenemos que ser imitadores de Dios, si Él nos perdona, nosotros también tenemos que ser perdonadores!!! 


El apóstol Mateo amplía esto en su evangelio exponiendo estas palabras de Jesús al enseñar esta oración:


Mateo 6:14-15

14 Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; 15 mas si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas.


Y la oración termina pidiendo que Dios no nos meta en tentación y nos libre del mal.


No nos metas, tiene que ser leído: no nos dejes caer en tentación.


Aquí la palabra tentación es la traducción del griego: “peirasmos” que en realidad significa prueba, y es la misma que usa Santiago cuando dice:


Santiago 1:13

13 Cuando alguno es tentado, no diga que es tentado de parte de Dios; porque Dios no puede ser tentado por el mal, ni él tienta a nadie;


Para comprender el significado real podríamos leer de atrás hacia adelante y diría: Guárdanos del mal para no caer en tentación.


Hay una preciosa promesa para cuando venga alguna tentación en:


1 Corintios 10:13

13 No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar.


La parábola


Luego Jesús les relata una parábola de contraste, en la que refleja lo que haría un ser humano y lo que hace Dios.


Nos dice con esta parábola que nuestras peticiones y oraciones no le molestan, que desea que oremos:


9 Y yo os digo: Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. 10 Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. 


Y que podemos estar seguros de que Él nos ama, como ama un padre a un hijo, y si un padre humano dá buenas cosas a sus hijos nuestro Padre celestial que nos ama con un amor mucho más grande que el que pueda tener cualquier ser humano, porque su misma esencia es el amor, Dios es amor, 1Jn.4:8 nos dará toda clase de bendición espiritual para acercarnos más y más a Él y hacernos crecer espiritualmente a través del Espíritu Santo.


Pero cuidado, porque no siempre lo que pedimos está dentro de Su voluntad. Él ve más allá de nuestra vista, y a veces hay cosas que sólo son pedidas por nosotros para satisfacer nuestros propios deseos y no para cumplir los propósitos de Dios. Santiago 4:3


CONCLUSION:


¿Es Dios tu Padre, has recibido Su gracia y Su perdón otorgados a través del sacrificio de Su Hijo en la cruz?


Si es así puedes hablar con Él y ten por seguro que Él te oirá.


¿Sientes que tus oraciones estaban siendo incompletas?


Que nuestra oración sea completa delante de Dios con adoración, petición y confesión.


Recuerda:

1 Tesalonicenses 5:17

17 Orad sin cesar.


 


 
 
 

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