Navidad: el comienzo de nuestra vida.
- Iglesia de la Concordia

- 26 dic 2025
- 9 Min. de lectura
TEXTO: Romanos 6 RV1960
Muertos al pecado 6 ¿Qué, pues, diremos? ¿Perseveraremos en el pecado para que la gracia abunde? 2 En ninguna manera. Porque los que hemos muerto al pecado, ¿cómo viviremos aún en él? 3 ¿O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte? 4 Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva. 5 Porque si fuimos plantados juntamente con él en la semejanza de su muerte, así también lo seremos en la de su resurrección; 6 sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él, para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que no sirvamos más al pecado. 7 Porque el que ha muerto, ha sido justificado del pecado. 8 Y si morimos con Cristo, creemos que también viviremos con él; 9 sabiendo que Cristo, habiendo resucitado de los muertos, ya no muere; la muerte no se enseñorea más de él. 10 Porque en cuanto murió, al pecado murió una vez por todas; mas en cuanto vive, para Dios vive. 11 Así también vosotros consideraos muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús, Señor nuestro. 12 No reine, pues, el pecado en vuestro cuerpo mortal, de modo que lo obedezcáis en sus concupiscencias; 13 ni tampoco presentéis vuestros miembros al pecado como instrumentos de iniquidad, sino presentaos vosotros mismos a Dios como vivos de entre los muertos, y vuestros miembros a Dios como instrumentos de justicia. 14 Porque el pecado no se enseñoreará de vosotros; pues no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia.
Siervos de la justicia 15 ¿Qué, pues? ¿Pecaremos, porque no estamos bajo la ley, sino bajo la gracia? En ninguna manera. 16 ¿No sabéis que si os sometéis a alguien como esclavos para obedecerle, sois esclavos de aquel a quien obedecéis, sea del pecado para muerte, o sea de la obediencia para justicia? 17 Pero gracias a Dios, que aunque erais esclavos del pecado, habéis obedecido de corazón a aquella forma de doctrina a la cual fuisteis entregados; 18 y libertados del pecado, vinisteis a ser siervos de la justicia. 19 Hablo como humano, por vuestra humana debilidad; que así como para iniquidad presentasteis vuestros miembros para servir a la inmundicia y a la iniquidad, así ahora para santificación presentad vuestros miembros para servir a la justicia. 20 Porque cuando erais esclavos del pecado, erais libres acerca de la justicia. 21 ¿Pero qué fruto teníais de aquellas cosas de las cuales ahora os avergonzáis? Porque el fin de ellas es muerte. 22 Mas ahora que habéis sido libertados del pecado y hechos siervos de Dios, tenéis por vuestro fruto la santificación, y como fin, la vida eterna. 23 Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.
INTRODUCCIÓN:
Cuando el esfuerzo ya no alcanza
Hay algo que todos conocemos, aunque a veces no lo digamos en voz alta:Sabemos que ser cristiano implica cambio, transformación, santidad… pero muchas veces, en lugar de vivir en libertad, terminamos viviendo en frustración.
Prometemos a Dios:“Esta vez sí voy a cambiar…”“Esta vez no voy a volver a caer en lo mismo…”
Y, sin embargo, nos encontramos otra vez con las mismas luchas, los mismos hábitos, los mismos pensamientos que nos persiguen.Y dentro nuestro aparece esa voz:“¿De verdad soy hijo de Dios?Si he nacido de nuevo, ¿por qué sigo tropezando así?”
En estas fechas de Navidad, hablamos mucho de regalos.Pero, si somos sinceros, a veces la vida cristiana la vivimos más como una deuda que nunca terminamos de pagar,que como un regalo que ya hemos recibido.
Romanos 6 viene a enfrentar de frente esa confusión.Pablo no está dando un discurso moralista, ni está diciendo:“Esfuérzate más, hazlo mejor, tú puedes”.Pablo está explicando una realidad espiritual profunda:En Cristo, hemos muerto a una vida, y hemos resucitado a otra.Y esa transformación no nace de nuestro esfuerzo, sino de la obra de Dios en nuestro interior.
Hoy queremos escuchar lo que Pablo está diciendo realmente aquí,sin desvíos, sin suavizarlo, sin añadirle cosas que el texto no dice.Y queremos hacerlo, además, en clave de Navidad:Porque el Hijo de Dios no vino solo para que celebremos su nacimiento,vino para llevarnos con Él a una muerte y a una resurrección.
La idea central que vamos a ver es esta:
En Cristo, Dios nos saca de la esclavitud del pecado y nos introduce en una nueva vida, donde somos “esclavos de Dios” y Él mismo produce en nosotros lo que nos pide.
Vamos a ver tres verdades en Romanos 6:1-23:
En Cristo hemos muerto al pecado y hemos resucitado a una vida nueva. (v.1-11)
En Cristo cambiamos de señor: del pecado a Dios. (v.12-19)
En Cristo cambiamos de destino: de la paga a un regalo. (v.20-23)
I. En Cristo hemos muerto al pecado y hemos resucitado a una vida nueva (Romanos 6:1-11)
Pablo viene explicando, en los capítulos anteriores, que somos justificados por gracia, por medio de la fe.Y entonces hace una pregunta lógica:
“¿Qué, pues, diremos? ¿Perseveraremos en el pecado para que la gracia abunde?En ninguna manera.” (v.1-2)
En otras palabras:Si todo es gracia, si Dios perdona, si no es por mérito,¿entonces da igual pecar?
Pablo responde con la afirmación central del pasaje:
“Porque los que hemos muerto al pecado,¿cómo viviremos aún en él?” (v.2)
1.1. La conversión no es un maquillaje, es una muerte
Pablo no dice:“Los que hemos decidido portarnos mejor”.Dice: “los que hemos muerto al pecado”.
Cuando nos convertimos a Cristo, no se trata simplemente de “añadir a Jesús a nuestra vida”,sino de que Dios nos une a la muerte y resurrección de Cristo.
“¿O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús,hemos sido bautizados en su muerte?” (v.3)
El bautismo (no como rito mágico, sino como símbolo de la fe)muestra esta realidad:
Somos sepultados con Él.
Resucitamos con Él.
“Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo,a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre,así también nosotros andemos en vida nueva.” (v.4)
Esto significa:Un creyente no puede seguir igual después de recibir a Cristo,no porque de repente se volvió más fuerte,sino porque algo murió y algo nuevo nació.
1.2. El cambio no viene de esforzarnos, sino de reconocer que estamos muertos
Aquí está el punto que a menudo perdemos:Cuando intentamos vivir la vida cristiana solo desde el esfuerzo personal, terminamos agotados, culpables, frustrados.
Pablo no dice:“Esfuérzate para morir al pecado”.Dice que ya hemos sido unidos a la muerte de Cristo.
“sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él,para que el cuerpo del pecado sea destruido,a fin de que no sirvamos más al pecado.” (v.6)
Lo que Dios nos pide, primero lo hace Él en Cristo,y después nos llama a caminar en lo que Él ya ha hecho.
La verdadera santidad comienza cuando aceptamos una verdad dura pero liberadora:“Por mí mismo no puedo.Estoy muerto.Si hay algo bueno en mí, será Cristo obrando en mí por su Espíritu.”
1.3. ¿Cómo se ve esto en la vida real?
No se trata de negar las tentaciones y decir:“Ya no siento nada”.Pablo no dice que el pecado ha dejado de existir,sino que ha perdido su derecho de dominio.
“Así también vosotros consideraos muertos al pecado,pero vivos para Dios en Cristo Jesús, Señor nuestro.” (v.11)
La palabra “consideraos” no es autoengaño,es mirarnos a la luz de lo que Dios ya ha hecho:
Antes, el pecado era nuestro dueño.
Ahora, Cristo es nuestro Señor.
Antes, el pecado tenía la última palabra.
Ahora, la tiene la gracia.
¿Estoy viviendo como alguien que “intenta ser cristiano por esfuerzo propio”, o como alguien que ha sido unido a la muerte y resurrección de Cristo y depende del Espíritu Santo para cada paso?
II. En Cristo cambiamos de señor: del pecado a Dios (Romanos 6:12-19)
Después de establecer la realidad espiritual, Pablo pasa a la exhortación, pero siempre sobre el fundamento de lo que Dios ya hizo.
“No reine, pues, el pecado en vuestro cuerpo mortal…” (v.12)
Si Pablo nos dice que no deje reinar,es porque ya no tiene el derecho legal de hacerlo.Cristo ya lo destronó.
2.1. A quién presentamos nuestros miembros
“ni tampoco presentéis vuestros miembros al pecado como instrumentos de iniquidad,sino presentaos vosotros mismos a Dios como vivos de entre los muertos,y vuestros miembros a Dios como instrumentos de justicia.” (v.13)
Aquí hay algo importante:
El cambio no consiste en producir fuerza desde dentro.
El cambio consiste en a quién nos presentamos.
En la práctica diaria:
Cuando viene un pensamiento de resentimiento,ahí decidimos: “¿Se lo entrego al pecado o se lo presento a Dios?”
Cuando aparece la tentación en la mente,¿la alimento o la llevo a la cruz?
Necesitamos estar alertas y velando principalmente en nuestros pensamientos.El enemigo busca engañar ahí,torcer la verdad y hacernos dudar de lo que Dios ya dijo.
2.2. La verdadera esclavitud
Pablo usa una imagen fuerte: esclavitud.
“¿No sabéis que si os sometéis a alguien como esclavos para obedecerle,sois esclavos de aquel a quien obedecéis,sea del pecado para muerte,o sea de la obediencia para justicia?” (v.16)
No hay terreno neutral.O vivimos bajo el dominio del pecado,o bajo el señorío de Dios.
Pero esta esclavitud a Dios es paradójicamente la única verdadera libertad.
“Pero gracias a Dios, que aunque erais esclavos del pecado,habéis obedecido de corazón a aquella forma de doctrina a la cual fuisteis entregados;y libertados del pecado, vinisteis a ser siervos de la justicia.” (v.17-18)
No es que aprendamos una técnica de autoayuda espiritual.Somos liberados del pecadoy traídos bajo otro Señor que es bueno, santo y fiel.
Ahora es Él el que manda!
2.3. Esclavos de Cristo, transformados desde dentro
Cuando Pablo habla de “esclavos de justicia”,no se refiere a una vida de miedo,sino de pertenencia:Le pertenecemos a Aquel que dio su vida por nosotros.
“Porque cuando erais esclavos del pecado, erais libres acerca de la justicia.” (v.20)
Antes, el pecado mandaba y la justicia no pintaba nada.Ahora, Dios manda y el pecado ya no tiene el mando final.
Y la gran diferencia es esta:El pecado exige y destruye;Cristo transforma desde dentro, por el Espíritu Santo.
No vivimos la santidad para ganarnos la aceptación de Dios,vivimos la santidad porque ya somos aceptados en Cristo.
En lo cotidiano:¿Desde dónde estoy viviendo la obediencia?¿Desde el miedo a fallar, o desde la realidad de que ya pertenezco a Cristoy el Espíritu Santo está obrando en mí?
III. En Cristo cambiamos de destino: de la paga a un regalo (Romanos 6:20-23)
Pablo termina este capítulo con uno de los versículos más conocidos de la Biblia:
“Porque la paga del pecado es muerte,mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.” (v.23)
Aquí se resume todo el capítulo.
3.1. La paga del pecado: lo que sí merecemos
La palabra “paga” tiene la idea de salario.Es lo que uno recibe porque “lo ha trabajado”.
Cuando vivimos bajo el pecado,lo que va creciendo no es la vida,es la muerte:
muerte en las relaciones,
muerte en la sensibilidad espiritual,
muerte en el propósito,
y finalmente, separación eterna de Dios.
Y aquí no hay engaño:Eso sí lo hemos “trabajado”.Eso sí es lo que el ser humano ha producido por sí mismo.
3.2. El regalo de Dios: lo que no merecemos y no podemos producir
En contraste, Pablo dice:“la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro”.
La vida eterna no es una paga.No es un salario espiritual.No es el resultado de una vida lo suficientemente buena.
Es un regalo inmerecido,basado en la obra perfecta de Cristo.
Aquí entra la Navidad de lleno:En Navidad recordamos que el Hijo de Dios se hizo hombre,nació en debilidad, en humildad,para venir a vivir la vida que nosotros no podíamos viviry morir la muerte que nosotros sí merecíamos.
El pesebre apunta a la cruz,y la cruz apunta a la tumba vacía.
En Jesús, Dios nos ofrece algo que jamás podríamos producir:
un nuevo corazón,
una nueva identidad,
una nueva vida,
un nuevo destino.
3.3. Esclavos de Cristo, pero verdaderamente libres
Suena paradójico, pero es así:
Cuando somos “libres” para hacer lo que el pecado quiere,terminamos atados y muertos.
Cuando nos rendimos a Cristo y nos reconocemos como suyos,empezamos a experimentar la única libertad real:la de vivir conforme al propósito para el cual fuimos creados.
La vida cristiana no es:“Esfuérzate y quizá Dios te acepte”.Es:“Dios te ha unido a Cristo, ha quebrado las cadenas del pecado,te ha dado un nuevo Señor, un nuevo corazón y un nuevo destino.Ahora, camina en esa gracia.”
¿Qué domina más mi visión de Dios?¿La idea de que tengo que “pagarle” con mi esfuerzo,o el descanso de recibir, por fe, un regalo inmerecidoque empieza en la Navidad y culmina en la cruz y la resurrección?
Aplicación especial para esta Navidad
Algunos quizá han oído de Jesús como un niño en un pesebre,pero nunca han entendido por qué vino.
Otros quizá se consideran cristianos,pero viven atrapados en culpa y frustración.
Otros tal vez sienten que no son dignos de acercarse a Dios.
Romanos 6 nos recuerda:
Cristo no vino al mundo para que intentemos “mejorar un poco”,sino para darnos una vida completamente nueva en Él.
No vino a pedirnos que fabriquemos santidad,sino a unirnos a su muerte y resurrecciónpara producir en nosotros lo que nunca podríamos lograr solos.
No vino a pagarnos un salario,vino a regalarnos lo que no merecemos:vida eterna.
En Navidad celebramos un nacimiento,pero, en realidad, Dios nos está invitando a una muerte y a un nuevo nacimiento:morir al viejo yo, esclavo del pecado,y resucitar a una vida nueva,siervos de Jesucristo,amados, aceptados y transformados por su Espíritu.
CONCLUSIÓN:
Un llamado al corazón
En Cristo, Dios nos ha unido a su muerte y resurrección: ya no somos los mismos.
En Cristo, Dios nos ha trasladado de la esclavitud del pecado a la pertenencia a Él.
En Cristo, Dios ha cambiado nuestro destino: de una paga merecida a un regalo inmerecido.
Navidad no es solo una fiesta de luces y regalos.Es el anuncio de que Dios entró en nuestra historiapara hacer posible lo imposible para nosotros:vivir una vida nueva.
¿Estás descansando en tus propias fuerzas, o en la obra de Cristo y en lo que su Espíritu puede hacer en ti?
La verdadera libertad comienza cuando dejamos de confiar en nuestras fuerzas y descansamos en la obra de Cristo y en lo que su Espíritu hace en nosotros.
#NavidadCristiana #PredicaciónBíblica #Romanos6 #VidaNuevaEnCristo #GraciaDeDios #Evangelio #FeCristiana #CruzYResurrección





Comentarios