EL RUEGO DE JESUS


TEXTO: Juan 17:20-26 (RVR1960)


20 Mas no ruego solamente por éstos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos,

21 para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste.

22 La gloria que me diste, yo les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno.

23 Yo en ellos, y tú en mí, para que sean perfectos en unidad, para que el mundo conozca que tú me enviaste, y que los has amado a ellos como también a mí me has amado.

24 Padre, aquellos que me has dado, quiero que donde yo estoy, también ellos estén conmigo, para que vean mi gloria que me has dado; porque me has amado desde antes de la fundación del mundo.

25 Padre justo, el mundo no te ha conocido, pero yo te he conocido, y éstos han conocido que tú me enviaste.

26 Y les he dado a conocer tu nombre, y lo daré a conocer aún, para que el amor con que me has amado, esté en ellos, y yo en ellos.


INTRODUCCION:

Cuando hablamos con alguien tenemos conversaciones diferentes cada vez, aunque a veces podemos insistir en un tema, no volvemos a repetir la misma frase una y otra vez, hablamos con naturalidad, y con más razón cuando se trata de una charla con un amigo, con un hermano o con nuestros padres.

Así hablaba Jesús con el Padre y así quiere Dios que hablemos con El.


Jesús oró muchas veces


Jesús hizo muchas oraciones, lo que nos deja ejemplo de una vida activa de oración, y de cómo orar.


Una de las oraciones que les enseñó a sus discípulos es el Padre Nuestro, Mt.6, aunque es una guía para que sepamos el contenido que debe abarcar nuestra oración, no es un mantra a repetir cada vez que oremos.


Por lo que aprendemos de la Biblia, y de lo que hizo Jesús, orar es hablar con Dios, y Jesús cada vez que oraba tenía una conversación con el Padre.


Jesús ora por sus discípulos


En el capítulo 17 encontramos una de las últimas oraciones de Jesús registradas antes de su ascensión al Cielo, esta oración fue escuchada por todos los discípulos, aunque sólo Juan la registra en sus escritos.


Otros discípulos nos cuentan que Jesús oró en Getsemaní, pero no nos hablan de esta oración. Mt.26:36-46


Tal vez esta oración la hizo antes de su última oración, antes de su arresto, o tal vez de camino hacia el jardín de Getsemaní, no lo sabemos, pero sí sabemos que poco antes de ofrecerse en sacrificio, hizo este ruego por sus discípulos, Jn.17


Jesús oró en todo tiempo, toda su vida, y terminó su vida orando, ya que más tarde, incluso ya clavado en la cruz, oró al Padre, Lc.23:34 y 46


Y aún hoy sigue intercediendo por nosotros delante del Padre. Rom.8:34


Ruego


En su oración Jesús ruega por aquellos que le siguen; no exige, ni siquiera pide, es un ejemplo de la humildad que tenemos que tener delante de la grandeza y majestad de Dios, no podemos presentarnos con exigencias, gritos o demandas delante del Padre, sino rogando. Filip.4:6


Juan 17:8-9

8 porque las palabras que me diste, les he dado; y ellos las recibieron, y han conocido verdaderamente que salí de ti, y han creído que tú me enviaste.

9 Yo ruego por ellos; no ruego por el mundo, sino por los que me diste; porque tuyos son,


Los discípulos de Jesús, eran personas que habían creído en el evangelio, “las buenas noticias” (ese es el significado de “evangelio”) de que Dios mismo se hizo hombre para que podamos ser perdonados de nuestros pecados, y ellos recibieron estas palabras de Jesús, y fueron sacados del mundo por Dios mismo para pertenecer al Reino de los Cielos.


Y ahora ya no pertenecen al mundo, sino a Dios. v.6


Jesús ora por nosotros


Nosotros los que hemos creído y seguimos a Jesús, también somos sus discípulos, y también tenemos el privilegio y el honor de que el Señor Jesús oró intercediendo por nosotros!


20 Mas no ruego solamente por éstos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos,


Antes de ascender al cielo Jesús dejó una misión a sus discípulos, Mt.28:19-20, predicar el evangelio y hacer discípulos.


Esto hizo que muchos creyeran por la predicación de los primeros discípulos.


Discípulos obedientes


Menos mal que esos primeros discípulos fueron obedientes al mandato del Señor, porque si no, nosotros no estaríamos hoy aquí gozando de una nueva vida y de la salvación eterna dada por Jesucristo.


Por eso es importante que nosotros también seamos obedientes al mandato y el evangelio sea predicado, no sólo con palabras, sino que también se refleje en la santidad de nuestras vidas, así las generaciones futuras tendrán el privilegio de conocer al Señor y disfrutar de su amor tal como nosotros hoy en día.


Peticiones de Jesús:


Pero, ¿qué es lo que Jesús ruega en esa oración? Jn.17


Jesús hace cuatro peticiones al Padre, de intercesión por sus discípulos:


1) Guárdalos v.11

2) Santifícalos v.17

3) Que sean uno v.21

4) Que estén conmigo v.24


Jesús podría haber pedido muchas cosas por sus discípulos, podría haber pedido que no sufran, que no sean perseguidos, que tengan prosperidad económica, que gocen siempre de buena salud, etc.


Creo que es más o menos lo que nosotros incluimos muchas veces en nuestras propias oraciones, no?


Pero El pidió que el Padre nos guarde, nos santifique, nos una y que estemos con El.

1) Guárdalos v.11


Juan 17:11

11 Y ya no estoy en el mundo; mas éstos están en el mundo, y yo voy a ti. Padre santo, a los que me has dado, guárdalos en tu nombre, para que sean uno, así como nosotros.



Estamos en el mundo, vivimos en el mundo, pero no pertenecemos a este mundo, pertenecemos al Reino de los Cielos, las normas y valores de este mundo no concuerdan con las de Cristo, en Su reino, por ejemplo, el más débil es el más fuerte, el que muere vive, el que quiere liderar debe ser esclavo, hay que amar a los enemigos, hay que perdonar, …


Pero el mundo y su sistema de valores y pensamientos es contrario al Reino de los Cielos, y además es hostil, no se conforma con ser diferente, sino que quiere imponerse, por lo cual es agresivo con los seguidores de Cristo.


Por eso Jesús le pide al Padre que nos guarde, que nos proteja, mientras estamos en este mundo, que nos ataca y trata de ajustarnos a su sistema de valores; así como lo hizo personalmente El mismo cuando estuvo en esta tierra con los primeros discípulos.

Sólo siendo uno, unidos en Su Espíritu, es que podemos vencer y ser fieles hasta el final, si no tuviéramos el Espíritu Santo, sería imposible lograr la unidad espiritual necesaria para que seamos guardados, o protegidos.


En el v.15 Jesús dice:


15 No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal.


Para nosotros quitarnos del mundo sería lo más fácil, lo más sencillo.


¿Se imaginan que cada persona que se convierte sea arrebatada en ese mismo momento a la presencia de Cristo?


Se ahorraría mucho sufrimiento, ya lo creo, pero no es la voluntad de Dios, porque es necesario que le seamos testigos hasta que El vuelva, y además debemos pasar por un proceso de santificación antes de presentarnos delante del Padre.


2) Santifícalos v.17


Juan 17:17

17 Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad.


Jesucristo es la verdad, Jn.14:6, y El es la Palabra de Dios hecha carne, Jn.1:14. Por lo tanto la Palabra de Dios es la Verdad.


A través de Jesucristo conocemos la Verdad, esa verdad nos santifica, sus enseñanzas nos permiten saber como es Dios y que es lo que le agrada, o sea cual es su voluntad.

Dios no tolera el pecado en su presencia; pecado y santidad son incompatibles, por eso al ser justificados por la sangre de Cristo, El nos vé limpios, pero a partir de allí comienza un proceso de santificación, porque El quiere que seamos como El.


Este proceso es imposible hacerlo a través de nuestras propias fuerzas, por eso Jesús le pide al Padre que nos santifique, pero también es un mandamiento, y por lo tanto interviene nuestra voluntad en decidir dejar a Dios que nos santifique.

1 Pedro 1:15-16

15 sino, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir;

16 porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo.


La santidad es un mandamiento tan importante que, sin ella, dice la Biblia, nadie verá al Señor.


Hebreos 12:14

14 Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor.


Y si es un mandamiento debemos obedecerlo, y la obediencia depende de nuestra decisión, porque cuando recibimos a Cristo dejamos nuestra antigua manera de vivir y de pensar y somos una nueva creación, empezamos de nuevo, 2 Cor.5:17


Por esta razón, ¿cómo es posible que un ciudadano del reino de los cielos le sea infiel a su mujer, o la mujer a su marido? ¿Cómo puede un creyente aprovecharse económicamente de otra persona para explotarla o estafarla? ¿Afanarse en el materialismo, deseando lujos y riquezas sin velar por las necesidades de los demás? ¿Porque hay cristianos que hablan mal de otros y los critican a sus espaldas, y causan divisiones y contiendas? ¿Como puede ser aceptable que un creyente se deje arrastrar por vicios y malas costumbres, como drogas, alcohol, glotonería? ¿Que su boca profiera malas palabras y maldiciones? ¿Que una madre mate un hijo en su vientre? ¿Qué alguien apoye la eutanasia? ¿La promiscuidad sexual? ¿El sexo entre novios? ¿La homosexualidad?...


Y muchos pecados más, que están en la Biblia, que es La Palabra de Dios, la Palabra que nos enseña lo que le agrada a Dios y lo que le desagrada, para que sepamos como vivir en santidad.


Muchos que se hacen llamar creyentes están viviendo diariamente en esos pecados, incluso, en muchas iglesias, ya se aceptan como modos de vida de un creyente, con la excusa de que Dios nos ama.


Pero ya lo dice Gálatas 5:19 que los que hacen estas cosas no tendrán parte en el Reino de Dios.


Dios nos ama y su gracia es inmensa, y quiere que todos vengamos a El, pero tenemos que arrepentirnos de nuestros pecados y santificarnos, una vez que le entregamos nuestra vida a El, no podemos continuar viviendo en pecado.


Si estás viviendo en alguno de estos pecados tienes que arrepentirte, porque esto no agrada a Dios, El te perdonará y te reestablecerá y los hermanos te recibirán con amor, porque esto es lo que nos enseña la Biblia.


Ningún ser humano es digno de juzgar a nadie, pero el Señor sí, y El será el que nos juzgue, no se puede engañar a Dios.


Pero si no te arrepientes y pides perdón a Dios, y vuelves a El, ten en cuenta lo que dice Hebreos para el que peca deliberadamente:


Hebreos 10:31

31 !!Horrenda cosa es caer en manos del Dios vivo!


3) Que sean uno v.21


21 para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste.


¿Se imaginan que algunos digamos yo soy del Padre, y otro diga yo soy de Cristo? Eso sería inconcebible, porque el Padre y el Hijo son uno, y esa íntima comunión quiere Jesús que tengamos con El.


Cada cosa que hacemos, cada instante de nuestra vida, es Cristo manifestándose en la vida del creyente. Esto es lo que el mundo puede ver de Cristo.


Jesús le pide al Padre unidad, entre los creyentes, y entre éstos y el Padre, y El mismo. Y la única manera de poder conseguir esa unidad es a través del Espíritu Santo en nosotros, la gloria de Dios en nosotros,


22 La gloria que me diste, yo les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno.


Y esa unidad a través del Espíritu es la que permite que el evangelio se extienda a través del planeta y a través del tiempo, y produzca nuevos creyentes, sino fuera porque Dios mismo está entre nosotros, el evangelio se hubiera extinguido hace tiempo, y no habría salvos en la actualidad, ni en el futuro hasta que El venga!


4) Que estén conmigo v.24


24 Padre, aquellos que me has dado, quiero que donde yo estoy, también ellos estén conmigo, para que vean mi gloria que me has dado; porque me has amado desde antes de la fundación del mundo.


Estar con Jesús donde El está!


Gracias a esta oración de Jesús, los creyentes tenemos una esperanza tan maravillosa, que no se puede expresar con palabras.



CONCLUSION:


Orar es muy importante, lo podemos saber a través del ejemplo que nos dejó nuestro Maestro, el Señor Jesucristo.


Pero nos maravilla que Jesús oró por nosotros, aunque nadie en el mundo haya orado por ti, tienes que saber que el mismo Señor, sí lo hizo!!!


Y pidió al Padre que nos guarde, que nos santifique, que nos una entre nosotros y con Dios, y que estemos con El para siempre.


Si todavía no le has entregado tu vida a El, este es el momento, El ya oró por ti aun antes de que le entregues tu vida!


Y si estás apartado, vuelve a El, su oración por ti, no cambia.


Jesús te ama!


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